Incompleto
La voluntad nunca la he tenido, y la constancia es una de esas palabras cuya definición no acabo de asimilar. Siempre ha sido más cómodo improvisar que trabajar, trasnochar que ser constante, y probar suerte más divertido que saberse todas las respuestas.
Quizás por eso aún sigo perdido, por un camino que se desvanece a cada paso que doy. No se que he perdido,ni que ando buscando, pero desde luego no quiero ir por la misma autopista que los demás, no soporto los atascos, y odio el tráfico y las mentes embotelladas. Tus ojos -sí,los tuyos – en el horizonte son mi única brújula, y las estrellas todo lo que me fascina.

¿Orgulloso? Para nada, pero que le voy a hacer, mis discusiones internas siempre las gana el diablillo, la tentación es más fuerte que mi coraje, y la comodidad, demasiado cómoda. Y yo, un cobarde. Las agujas del reloj llevan pisandome los talones desde que tengo memoria. Los propositos se amontonan, haciendo de la procrastinación mi religión.
Mañana acabaré la entrada…
